—¿Y tú, cómo te sientes? —pregunté, girándome hacia el hombre frente a mí, recordando el golpe que recibió, ya que lo impactaron directamente en el estómago y permaneció tendido un buen rato.
—Estoy bien, no te preocupes —respondió con una sonrisa tranquilizadora—. Y hablando del oficial Richard, antes de que yo llegara, me dijo que Gérard quedaría detenido al menos hasta que Damien despierte y pueda declarar.
Dios, quién sabe cuánto tiempo estará allí.
—¿Vas a ir a verlo? —preguntó de repente,