Joaquín
Miré mi reloj por enésima vez.
Felipe no había vuelto, ya era hora de que subiera al escenario. Ese idiota de seguro estaba coqueteando con alguna y había perdido la noción del tiempo.
Suspiré, acomodándome la chaqueta y ajustando la corbata.
No era solo el discurso lo que me ponía nervioso. Lo había hecho miles de veces ya.
Era todo lo que debía decir... Mi verdadera identidad, lo que había aprendido de esta experiencia, y mi relación con mi reina...
Aunque, después de lo primero.