Camila
Estaba con el teléfono pegado a la oreja mientras trataba de coordinar los últimos detalles de la fiesta de Navidad.
Mi cabeza daba vueltas entre presupuestos, menús y proveedores que parecían no entender el concepto de “urgente”. Había logrado conseguir que el DJ confirmara, pero el catering seguía siendo un dolor de cabeza.
—¿Cómo que no pueden garantizar suficientes opciones vegetarianas? —dije al teléfono, apretando el puente de mi nariz—. Es una fiesta de más de ciento cincuenta pe