Camila
Sentí su calor en mi piel mientras me despedía de Joaquín.
Nos quedamos unos segundos más frente a la puerta, sus manos en mi cintura, y la mía jugando con el borde de su camisa.
Aún me costaba creer que esto estaba pasando, que este hombre, que había irrumpido en mi vida de una forma tan inesperada, estaba aquí, sonriéndome como si yo fuera lo mejor que le había pasado.
—Tengo que hacer unas cosas antes de ir a la oficina, —me dijo, rozando mis labios con un beso rápido, probando el s