Capítulo 127: Todo bajo control... o casi todo
Angélica
Con mi café recién hecho sobre la mesa y mi teléfono en la mano, me dispuse a hacer lo que mejor sabía hacer. Organizar la vida de mi familia sin que ellos se dieran cuenta.
"Todo debe salir perfecto."
Marqué el número del organizador de bodas más exclusivo de la ciudad. Después de dos tonos, una voz demasiado tranquila para mi gusto respondió:
—Buenos días, habla Beethoven Méndez, ¿en qué puedo ayudarla?
—Beethoven, querido —dije con mi tono más encantador—. Habla Angélica Hernández