Felipe
Estaba en mi oficina, pero mi mente estaba en cualquier otro lugar.
Me pasé la mano por el cabello, frustrado. No podía dejar de pensar en lo que había pasado con Nathan en el restaurante. Algo se nos estaba escapando.
Había sido demasiado repentino, demasiado extraño. ¿Cómo demonios había terminado con una salsa que contenía nueces si él mismo había especificado que no las tuviera?
—Alguien tiene que haber metido mano en eso —murmuré en voz alta, recostándome en la silla.
Saqué mi tel