Clara se quedó paralizada, con las palabras de Steven aún resonando en sus oídos: El acuerdo de un año… lo voy a rescindir antes de tiempo. Y no te irás de esta casa hasta que averigüe qué juego está jugando tu hermana… y por qué demonios no puedo dejar de pensar en ti.
Su corazón latía con fuerza contra sus costillas. Durante meses la había mirado como si no fuera nada. Ahora, sus ojos oscuros ardían con algo mucho más peligroso, mezclado con deseo.
—No entiendo —susurró Clara, apenas audible—