El sol se había puesto del todo cuando volvimos a la camioneta de Martina. Ella nos esperaba con el motor encendido y una expresión de alivio al vernos aparecer entre los árboles.
—¿Encontraron algo? —preguntó, mientras subíamos.
—Una pista —respondió Andrés, cerró la puerta y se dejó caer en el asiento—. Daniela escondió algo en el almacén de la fábrica. Una caja. Pero la llave del almacén desapareció.
—¿Desapareció?
—Don Tomás dijo que ella la escondió en un lugar seguro. No supo decirnos dón