Capítulo 72

Unos golpecitos suaves en la puerta rompieron el frágil silencio.

Una enfermera de edad mediana, con rostro amable pero eficiente, entró empujando un carrito con toallas, agua tibia y suministros médicos.

—Buenas noches —dijo en voz baja—. Lamento molestar, pero es necesario hacer el cambio de sábanas, realizar el aseo y revisar la sonda vesical.

La palabra "sonda" golpeó a Adeline como una bofetada... Vi cómo su cuerpo se tensaba. Sus ojos, que apenas habían recuperado el brillo, se llenar
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