El regreso a la ciudad fue un choque de realidades, pero la burbuja de la cabaña parecía protegernos, al menos por un rato más.
Llegamos al apartamento en tiempo récord gracias a la conducción experta de Damián. Me di una ducha rápida, tratando de quitarme el olor a bosque y sexo para ponerme mi ropa de oficina, aunque mi piel todavía hormigueaba.
Salí del baño envuelta en una toalla y comencé a vestirme frente al espejo de cuerpo entero. Elegí un conjunto de falda lápiz color crema y una blusa