La mañana me recibe con un sol fuerte.
Estoy profundamente dormida, flotando en sueños oscuros y confusos, restos de la noche anterior. Pero siento cómo esos sueños son iluminados por un poco de una luz caliente. Siento cómo esa luz me va despertando lentamente, un calor agradable en mi cara y mis párpados. Mi cuerpo va reaccionando, estirándose perezosamente.
De repente, pongo una mano al lado.
Vacío.
No hay nadie. La sábana está lisa y fría.
Muevo la mano, como si fuera a encontrarlo escondid