...los camiones no tienen tanta suerte.
Retuve sus palabras con una mueca en mi cabeza mientras cerraba la puerta de mi habitación. Esta vez, le puse el seguro. Qué fastidioso. ¿Nunca cambia? El encuentro me había dejado un sabor amargo en la boca, un escalofrío que no tenía nada que ver con la temperatura.
El día ya empezaba a hacer bastante caluroso, así que tomé una ducha fría. Necesitaba despejarme, sacarme de encima la tensión de Ethan y la vergüenza de anoche.
Luego me dirigí a mi armario