Adeline sostuvo la mirada de Ethan, fija y desafiante, sintiendo cómo la rabia reemplazaba al miedo. Con un movimiento brusco y decidido, le arrebató el brazo de su agarre, retrocediendo un paso para marcar su territorio entre los surcos de la plantación.
—Dime una cosa, primo —dijo ella, con una voz que cortaba el aire—. ¿Qué nos estás ocultando realmente?
Ethan la miró con una seriedad que rozaba la hostilidad. Una pequeña vena pulsó en su sien, el único rastro de un nerviosismo que intentaba