—Damián—
Estoy de pie, un paso detrás de ella, anclado en la entrada. Veo cómo Adeline se disuelve en su familia. La veo reír, llorar, la veo ser ella de una forma que no había visto en la ciudad.
Verla correr hacia su padre, verla abrazar a esos niños... una mezcla de alegría por ella, y una extraña nostalgia por algo que nunca tuve, me invade.
Y entonces, el clic.
El ambiente cambió bruscamente. No fue un sonido, fue una ausencia de sonido. Las risas se cortaron. Las sonrisas de los adultos s