El sol de la tarde entra por el parabrisas, calentando mi piel. La música es alta, una canción pop que me encanta, y la estoy cantando a todo pulmón mientras mis dedos tamborilean contra el volante. Me siento... feliz. Ligera.
El semáforo frente a mí se pone rojo. Me detengo. Aprovecho para mirarme en el espejo retrovisor, retocando un mechón de cabello. Verde. Piso el acelerador. El coche avanza hacia la intersección.
Un ruido. Un chirrido ensordecedor.
Giro la cabeza.
Es una pared de metal ne