El despacho quedó en silencio después de que el video se cerrara. No fue un silencio de shock. Fue uno distinto, más denso. Un silencio en el que las ideas empezaban a ordenarse.
Adeline fue la primera en romperlo.
—Quiere que reaccione —dijo—. Quiere que me desespere.
Damián seguía de pie frente a la pantalla apagada, los brazos cruzados, la mirada fija en el reflejo oscuro del vidrio.
—Quiere que te expongas —respondió—. Que tomes una decisión visible, que entres en la locura y te pr