Narrado por Lucan
—Clarks, eres mía ahora —gruñí contra su cuello, los dientes rozando la glándula que palpitaba bajo la piel, lista para mi marca, y sentí su temblor, su jadeo contra mi oreja mientras sus manos se aferraban a mis hombros, no apartándome, sino atrayéndome más cerca, el celo respondiendo al mío en una danza que ya no podíamos detener.
La besé entonces, con hambre, la boca devorando la suya mientras mi lengua invadía, saboreando el residuo de sus lágrimas y su deseo, y mis manos