Narrado por Lucan
—Clarks, eres mía ahora —gruñí contra su cuello, los dientes rozando la glándula que palpitaba bajo la piel, lista para mi marca, y sentí su temblor, su jadeo contra mi oreja mientras sus manos se aferraban a mis hombros, no apartándome, sino atrayéndome más cerca, el celo respondiendo al mío en una danza que ya no podíamos detener.
La besé entonces, con hambre, la boca devorando la suya mientras mi lengua invadía, saboreando el residuo de sus lágrimas y su deseo, y mis manos bajaron a rasgarle la ropa, exponiendo su piel pálida al aire cálido de la habitación, los pezones endurecidos rozando mi pecho mientras la levantaba contra la pared, las piernas de ella envolviéndome la cintura.
Entré en ella con un ímpetu que no pude contener, empujando profundo de una sola vez, sintiendo cómo su cuerpo se abría para mí, rompiéndola en ese instante, y recordé que era virgen, que esto era su primera experiencia real con un hombre, pero no había espacio en mi cabeza para detene