La noche envolvía la Cresta del Cuervo en un manto de sombras, el aire cargado con el aroma de pino y tierra húmeda. Ryan, Lyanna, Kael, Tiberius y un grupo reducido de reformistas avanzaban en silencio por el sendero empinado, sus pasos amortiguados por el musgo. Los exploradores de Claro de Luna, liderados por Marek, cubrían la retaguardia, sus ojos escudriñando el bosque en busca de señales de emboscada. La noticia de un campamento de cazadores en la Cresta, confirmada por los exploradores,