Después de las advertencias de Adrián en la empresa hacia Víctor, fuera de ello, los días en la villa habían adquirido una tranquilidad extraña.
No porque las cosas fueran perfectas. Estaban muy lejos de serlo. Pero después de semanas enteras de campañas, reuniones, lanzamientos y horarios imposibles, la casa parecía haberse sumergido en una pausa inesperada.
Los niños corrían por la sala como si el lugar les perteneciera. Claudia llevaba días revisando catálogos de viajes, folletos y páginas d