Ava sintió el auto detenerse y observó con atención cómo Dante salía del vehículo. Su mente era un torbellino de emociones. Ese hombre, que hasta hace unas horas no era más que un chofer, ahora resultaba ser el CEO de una de las empresas tecnológicas más poderosas. La ansiedad comenzó a invadirla, oprimiéndole el pecho.
"¡Dios mío! ¿Qué hago ahora? ¡Fui yo quien se insinuó una y otra vez! Y encima me molestaba cuando no me prestaba atención." pensó, desesperada.
Dante rodeó el coche y abrió la