Dante, al escuchar la palabra "herida", supo que se trataba de su esposa. Sus ojos se abrieron con sorpresa y una profunda preocupación. Sin pensarlo, le arrebató el teléfono a Alan y, mirándolo fijamente, gruñó:
—Me debes una explicación —Luego, se llevó el teléfono a su oreja y, con urgencia, preguntó—: Dime, ¿mi esposa está bien?
Dexter, al darse cuenta de que la voz al otro lado del teléfono no pertenecía a su amigo, supo quién era.
—Dante, Ava está bien.
Dante suspiró aliviado, sintiendo c