El tiempo pasó, y Lorena seguía buscando la manera de acercarse a Dante, pero siempre fracasaba en sus intentos. Una tarde, mientras almorzaba con una amiga, sus ojos se posaron en una mesa cercana. Allí estaba Greta, conversando con una mujer embarazada. Lorena la reconoció de inmediato. Sabía que en el pasado esa mujer la había tratado con cortesía por respeto a su hijo, aunque nunca la había aceptado como nuera. Vio en ese momento la oportunidad de ver de frente a la esposa de Dante.
—Amiga,