El abuelo se mudó a la casa donde había instalado a Marcela y a Hermes, quería darle espacio a Dexter. La residencia quedaba cerca de la mansión y se encontraba en una zona con máxima seguridad.
Sofía permanecía en su habitación, sintiéndose cada vez más frustrada por su situación. Los días transcurridos la habían desgastado emocionalmente. La monotonía de su rutina la asfixiaba: salía solo para ir a la cocina y luego volver a encerrarse en su habitación a trabajar con su laptop. La falta de li