—Me voy a casa esta noche, Simon. He pedido un taxi y llegará en cualquier momento. Iré a buscar mis cosas esta semana —dijo Simon.
Simon estaba de pie justo dentro de la puerta del salón, donde Sara lo había estado esperando toda la tarde para enfrentarse a él. Y ahora, sin rodeos, había soltado esas palabras sin tacto. Quedaron suspendidas en el aire entre ellos.
Simon parecía completamente frío y distante. Esto era lo que Sara había vislumbrado cuando lo conoció, el lado de él que siempre ha