No sabía qué responder. La verdad era que, ahora que estaba allí, no estaba del todo seguro de cómo explicarse. Simplemente se había subido al coche y había conducido, arrastrado por su necesidad de verla... De hablar con ella... De volver a tocarla. Se metió ambas manos en los bolsillos y echó un vistazo al salón. La forma en que ella lo miraba fijamente lo estaba poniendo muy incómodo y sabía que tenía que decir algo para llenar el incómodo silencio que había entre ellos. Tal vez después de e