Cogió otra cebolla de la bandeja sobre la mesa, pero su cabeza estaba llena de ella. Los pensamientos se agolpaban, un sinfín de preguntas. Incapaz de apartar los ojos de ella, la observó mientras miraba a su alrededor en la cocina.
Chloe —con grandes masas de pelo negro que se escapaban en mechones de su coleta y caían suavemente alrededor de su rostro. Un largo rizo le colgaba por la parte posterior del cuello. Sus shorts se le ceñían a las caderas y él podía entrever un atisbo de su escote m