El taxi de Chloe se detuvo frente a su apartamento y ella sacó varios billetes para pagarle al conductor. Aunque no estaba muy ebria, no quería arriesgarse a conducir a casa, así que había dejado su coche en la oficina y había tomado un taxi desde la fiesta.
Era tarde, pero no demasiado, y aún estaba eufórica por la celebración. El taxi arrancó y, al otro lado de la calle, vio a Matthew Willis apoyado en su coche, observándola. Él se acercó y ella se quedó allí, inmóvil, mirándolo.
—¿De fiesta?