Mundo ficciónIniciar sesiónAdrien, medio incorporado en la cama, recibió con manos temblorosas un pequeño estuche blanco, que le entregó Alexander con una sonrisa de complicidad, como si ambos compartieran un secreto. Y al abrirlo…
Un anillo de oro blanco brilló entre los pálidos dedos de Adrien. Con diamantes y esmeraldas formando a una pequeña tortuga que parecía real, por su nivel de detalle. Una pieza tan delicada y bella como él.
Me ofreció el anillo y mi mente se convirti







