Mundo ficciónIniciar sesiónCamelia.
El clima era asfixiante y ardiente hoy. Por suerte llevaba conmigo un sombrero playero y lentes de sol, aunque nuestro astro se las ingeniaba para quemarme en las zonas que escapaban a la fibra tejida sobre mi cabeza. Debí salir con una sombrilla, pero después de tanto tiempo sin pisar las calles, predecir la ciudad era como adivinar el ánimo del viento.
Suspiré al sentir el aire seco y caliente chocar contra mi rostro. El asfal







