Mundo ficciónIniciar sesión—Sí, madre. Por el trabajo de Adrien, tiene que viajar al exterior a cada rato y como no le gusta dejarme sola, decidimos venir para acá —respondí, aún anonadada.
—Entiendo, mi niña —dijo con una sonrisa—. Usted no se preocupe, yo me encargo de consentirla cuando él no esté.
Su entusiasmo era genuino, pero mi mente seguía atrapada en los cálculos, en los pocos







