Mundo ficciónIniciar sesiónSalimos y el aire nocturno era húmedo, denso y frío. Una ligera neblina recorría las calles que cruzábamos. Adrien caminaba a mi lado, tratando de parecer fuerte, pero yo podía sentir cómo se desmoronaba por dentro. Toda la fuerza que había fingido estas semanas se le escapaba por los ojos.
Pasaron casi nueve minutos desde mi última contracción. Yo quería apresurarme, pero Adrien me llevaba con delicade







