Mundo ficciónIniciar sesiónNo pude ni bañarme, Adrien me ayudó a cambiarme la ropa. Corrió a hervir agua mientras yo bajaba las escaleras con pasos lentos, tenía entre siete y ocho centímetros de dilatación. Apenas podía caminar, pero no lo dije. No quería que Adrien perdiera la poca cordura que le quedaba.
El agua no tardó en hervir y Adrien metió manzanilla en el bolso para hacerme té. Desde que me levanté, las n&







