Mundo ficciónIniciar sesiónAdrien salió como si el mundo se estuviera cayendo. Su voz se alzó por los pasillos, llamando a gritos a un doctor. La obstetra llegó corriendo, seguida por dos médicos. Mientras ella me revisaba, uno de ellos indicaba un medicamento endovenoso para detener el vómito.
Pero no hubo tiempo.
—¡No hay tiempo! —gritó la obstetra—. ¡Casi diez! ¡Rápido, a sala de parto!







