—Deberías de vender la empresa en este momento que todavía vale algo de dinero, no lo crees —presionó Patricia —no tolero esta situación, me da pena cuando nuestros amigos nos preguntan si es verdad que estamos en la calle.
Pablo se arregló la corbata, no tenía ánimos de hablar, había intentado comunicarse con su abuelo sin éxito.
Era la única persona que podía ayudarlo en ese momento tan crítico de su vida, necesitaba apaciguar la ira de su querido tío.
—Podríamos largarnos de aquí y vivir