Sofía no podía dejar de pensar en lo que había sucedido la noche, anterior; había pasado toda la tarde distraída.
Su prima le había ayudado a conseguir una entrevista, Pablo debía de buscar donde ocultarse, estaba dispuesta a decir toda la verdad.
Se acercó a la pequeña y la cargo en sus brazos, Elena era realmente hermosa, era su razón de existir.
Avanzó por las escaleras, luego se dirigió al jardín, coloco a la pequeña sobre una manta, luego tomo un libro y se dispuso a leer un rato.
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