Sofía se colocó una lencería hermosa, se paseaba de un lado al otro en la habitación de su marido.
No tenía nada de malo, ella era la esposa, era lo más normal del mundo.
Eso lo hacían las parejas, pero no podía negar que tenía miedo, miedo a que todo se derrumbara y ella se quedara sola e ilusionada.
Estaba tan nerviosa, se bebió otra copa de vino, necesitaba estar algo ebria para tener el valor de hacer lo que había planeado.
En algunas ocasiones el alcohol era un buen aliado, te daba e