Patricia estaba en la oficina de Darío, se arregló el vestido, llevaba una hermosa lencería en color negro que había comprado especialmente para hacer caer a su exnovio.
Su blusa era escotada, dejaba ver algo de piel y el precioso encaje.
Si Pablo volvía a la miseria, no le servía como marido, podía amarlo, pero el dinero era lo principal, de amor no se vive.
Pensaba que era una estupidez pensar que un hombre sin riqueza podía hacerte feliz, solo era fantasía que le vendían a las mujeres. Na