—Tiene una invitación, señor, ahora es un hombre muy famoso entre los habitantes —le habló su asistente
Miró, por la ventanilla, sin ánimo de responder; odiaba ser el centro de atención.
Se movía mejor en las sombras.
—No me interesa.
—Mire, es una reunión donde asistirán los hombres más ricos de la ciudad, normalmente lo hacen para conseguir nuevos socios, puede ir y dañarle la noche a Pablo.
Darío miró a su asistente, y una sonrisa se dibujó en sus labios.
Después de todo, no parecía tan mal