—Querido tío, es bueno verte, ahora que estamos frente a frente, quiero presentarte a mi prometida.
Darío trató de fingir que nada de eso le afectaba.
Pero por dentro sentía como si alguien hubiera tomado su corazón y lo estuviera estrujando en su pecho.
—Me sorprende, tu amada esposa ni siquiera se ha enfriado y tú ya estás comprometido nuevamente.
Habló Darío con sarcasmo, e hizo una pausa dramática.
—Cualquiera pensaría que te querías deshacer de Sofía, eso en realidad se escucha horribl