Pablo miraba las noticias con disgusto. Un canal de cotilleo hablaba del coche calcinado que había sido encontrado en un barranco.
Incluso habían dado con la placa, miraba el video con el entrecejo arrugado.
Fueron tan imbéciles que especulaban que el coche pertenecía a su difunta esposa.
Patricia salía del baño cuando escuchó las noticias.
—Esa desgraciada, pensé que solo eran palabrerías, pero se atrevió a sacarlo a la luz.
—¿De qué hablas?
—Gabriela, me lo dijo anoche, esa maldita ha co