—Cualquiera pensaría que no se trata de una extraña, pero que se puede esperar de personas como ustedes.
Erick se estaba impacientando con la visita de Darío, no quería que su ahora jefe malinterpretara las cosas.
—Será mejor que se marche, no quiero problemas.
—Solo vine a darle una advertencia: si continúas ayudando a Pablo, te convertirás en mi enemigo. Así es como funcionará esto, no creo que quieras estar del lado equivocado.
Erick miró a Darío fijamente, soltó un suspiro pesado; hasta cie