—No tienes ningún derecho, me escuchas —habló la mujer molesta —Elena es hija de Darío, te gustó o no, espero que te quede muy claro.
—Mientes demasiado bien, cariño, intentaste ocultarlo, pero no te sirvió de nada.
Darío iba a levantarse para golpear a Pablo, pero su padre le hizo señas para que se quedara donde estaba.
—Voy a pelear con uñas y dientes por mi hija, no tienes idea de lo que soy capaz por ella, no me provoques.
Pablo sabía que la niña era su hija, podía notar la actitud de Sofía