Pablo salió de su la mansión de su familia a pasos rápidos, maldecía a Sofía una y mil veces en su mente.
Esa mujer debía de morir, al igual que su tío y los demás miembros de su familia.
Subió a su auto y empezó a conducir como lo loco por la carretera; ya no contaba con la herencia de los Allen.
Darío se levantó, su hermano lo miraba como si quisiera matarlo. Sofía se acercó a él y lo abrazó por la cintura.
Su esposo acarició su cabello con cariño. Pablo tenía los días contados.
Darío se mar