HOLA, ESPOSA
―Me alegro de verte, cariño ―Alexei le dijo con voz fría.
Los ojos de Tatiana estaban fijos en él, como si aún no pudiera digerir del todo lo que estaba viendo. Su cara estaba pálida y Alexei pensó que en cualquier momento se desmayaría.
Los segundos se convirtieron en minutos donde el sonido de sus respiraciones era todo lo que se escuchaba dentro del auto. Los ojos de Alexei se fijaron en el niño en brazos de su esposa y fue inevitable que la irritación se apoderara de él. De s