ATAQUE INESPERADO
Tatiana estaba acomodando las rosas en la tienda cuando la puerta se abrió. Estaba a punto de darle la bienvenida a un nuevo cliente, pero sus labios se detuvieron y sus ojos se llenaron de sorpresa al reconocer a la persona que entraba. Era Marc, su viejo amigo, quien cruzó el umbral de la puerta con una sonrisa.
—¿Marc? ¿Tú… qué haces aquí? —preguntó incapaz de ocultar su asombro.
Marc dio varios pasos hacia ella y la rodeó con sus brazos en un gesto afectuoso.
—¿Acaso no