EL VERDADERO GRIGORI.
EL VERDADERO GRIGORI.
Grigori forzó una sonrisa, aunque sus ojos destilaban ira.
―Tatiana… qué sorpresa verte aquí.
Tatiana mantuvo su sonrisa, pero sus ojos brillaban con determinación.
―No podía perderme una noche tan importante para ti, papá.
Amelie, a su lado, observaba la interacción en silencio, lista para intervenir si era necesario. Los invitados murmuraban entre ellos, sorprendidos por la inesperada aparición.
Pero antes de que Grigori pudiera responder, la voz jadeante y sorprendida de