Alessia Vittoria Bellerose
La bodega de Rafael está al final del muelle, medio oculta detrás de estructuras oxidadas. La puerta es de metal, con un lector antiguo y un candado reforzado que no parece haber sido tocado en años. Pero hay huellas recientes en el suelo. Muchas.
—Nos están esperando.
—Lo sé.
—Última oportunidad para volver al auto.
Lo miro.
—Última oportunidad para dejar de intentarlo.
Su boca se tensa, quizá quiere insultarme, quizá besarme. No hace ninguna de las dos cosas. Saco l