Alessia Vittoria Bellerose
La cita termina en el mismo instante en que el teléfono de Dante vibra. O quizá no termina.
Quizá una cita con Dante Valcárcel siempre tiene esta forma: una mesa con velas, vino servido, su boca dejándome sin aire, sus manos llegando más allá de donde le permitiría a alguien imparcial, estos encuentro con él son tan vibrantes… y una amenaza esperando en la oscuridad para recordarnos que nosotros no pertenecemos a las noches tranquilas.
El mar golpea las rocas debajo d