Alessia Vittoria Bellerose
Corremos entre disparos. Nunca pensé que mi vida llegaría a esto. Yo, Alessia Vittoria Bellerose, la mujer que hace unas semanas debía caminar hacia un altar, ahora corro por los pasillos traseros de un casino de la mafia con una memoria escondida entre mi vestido y la mano de Dante Salvatore Valcárcel apretando la mía.
No me arrastra. Eso es lo extraño. Dante no me arrastra. Me guía. Corre a mi lado, cubriéndome con su cuerpo cada vez que una bala golpea demasiado ce