Dicen por ahí que, al paso del tiempo, a todo se acostumbra uno, y María se acostumbró a la presencia de su nuevo compañero de piso, con quien pasaba todas las mañanas y las noches en su hogar.
Danilo almorzaba y cenaba con la bella escritora, a veces salían juntos por las noches y pasaban todo el fin de semana haciendo turismo por la enorme ciudad en que la chica vivía; y aun así, en todo el tiempo que estuvieron juntos, no pasaron de ser buenos compañeros de piso.
El diplomado de Danilo durab